Diáconos afirman que el apoyo de la familia y el clero desempeña un papel decisivo a la hora de responder al llamado vocacional

(OSV News) -- El diácono Sam Puleo Jr., quien presta servicio en la parroquia de San Francisco de Asís en Seffner, Florida, aprendió a apoyarse en su fe cuando su hijo Roman falleció de cáncer el día que cumplía 26 años, en 2022.

"Es algo con lo que simplemente tienes que lidiar", declaró el diácono Puleo, de 61 años, a OSV News. Él ha conservado el consejo que le dio un sacerdote para sobrellevar esto: "Amar tu fe es lo que realmente marca la diferencia".

Ese amor acompañó su camino hacia el diaconado permanente. El diácono Puleo fue ordenado el pasado mes de octubre para la Diócesis de St. Petersburg, la cual ordena nuevos diáconos cada dos años.

¿Qué impulsa a los hombres a escuchar y seguir la llamada de Jesucristo para convertirse en diáconos permanentes en 2026? El denominador común entre los tres diáconos entrevistados por OSV News es el amor al servicio, combinado con una creciente conciencia de los dones que otros han reconocido en ellos. En definitiva, nadie se convierte en diácono sin el constante aliento de sus sacerdotes y de sus familias.

"El ministerio de un diácono nunca tiene que ver con la autopromoción o el prestigio", señaló el obispo John S. Bonnici, de Rochester, Nueva York, en su homilía al ordenar a dos nuevos diáconos permanentes el 30 de mayo. "No son ordenados para ustedes mismos. Son ordenados para Cristo y para su pueblo".

"El criterio supremo en el ministerio es el amor", afirmó el arzobispo de Baltimore, William E. Lori, al ordenar a 14 nuevos diáconos el 9 de mayo. "No el amor egocéntrico del mundo, sino el amor de entrega de Cristo, quien es la fuente de toda consagración y ministerio".

Una encuesta de 2025 realizada por el Centro de Investigación Aplicada para el Apostolado de la Universidad de Georgetown (CARA, por sus siglas en inglés) --organismo que lleva a cabo estudios de ciencias sociales para y sobre la Iglesia Católica-- estimó que en 2024 había 13.864 diáconos permanentes en el ministerio activo. Desde 2011, su número ha promediado los 19.184, oscilando entre 16.966 y 20.888.

Dado que la mayoría busca el diaconado cuando sus hijos ya son mayores y sus familias requieren menos tiempo, tienden a acercarse a la edad de jubilación: la mayoría de los diáconos activos tienen entre 60 y 69 años (42%), seguidos de los diáconos de 70 años o más (36%). Nueve de cada diez (93%) diáconos permanentes en activo están casados actualmente, el 4% son viudos y el 2% nunca se han casado. Casi la totalidad (96%) de los diáconos permanentes activos tienen al menos 50 años.

Y no hay dos caminos de fe iguales, salvo por el momento en que se percibe la llamada al servicio. Puede resultar difícil de explicar, pero ellos lo reconocen cuando la sienten.

"Mis padres no eran nada religiosos", recordó el diácono Puleo, propietario de empresas de jardinería y fontanería y casado con su esposa AnnMarie desde hace 33 años. Sin embargo, tenía una abuela creyente que lo llevaba a Misa, y finalmente fue bautizado a los 12 años.

"Siempre tuve la sensación de que Dios tenía algún propósito para mí", dijo. "No sabía lo que eso significaba. Era simplemente algo que llevaba dentro desde muy temprana edad".

La conversión, admite, "es un proceso continuo. Intentas llegar a ser el hombre que quieres ser, pero es algo que nunca llegarás a completar a menos que estés en presencia de Dios al final de tu vida".

Su labor más preciada, señaló el diácono Puleo, es "difundir el mensaje del Evangelio". La parroquia de San Francisco de Asís cuenta con unos 1.400 miembros, una cifra que él considera ideal. "No es tan grande como para perderse entre la multitud. Es una comunidad humilde".

El diácono Jim Grevenites, presidente del comité ejecutivo de la Asociación Nacional de Directores de Diaconado, director de personal diaconal de la Diócesis de St. Petersburg y diácono desde hace 26 años, ha supervisado recientemente su novena promoción de nuevos diáconos. Dice que busca el momento "en el que vemos cómo se desarrolla el corazón del diácono" y "sabes que pueden adaptarse a cualquier circunstancia y ser una presencia de Cristo".

Y también requiere un cambio de perspectiva, añadió. "No debería haber mucha resistencia a ello".

Con ello se refiere a la "obediencia a los obispos", un concepto que, en su opinión, resulta más difícil de asimilar para hombres acostumbrados a ser sus propios jefes. "Los hemos visto de todo tipo, provenientes de muy diversos ámbitos de vida".El diácono Sal Heredia, de 50 años y ordenado el 16 de mayo, presta servicio en la parroquia de San Juan Vianney en San José, California. A medida que se acerca su jubilación tras casi 25 años en el Departamento de Libertad Condicional del condado de Santa Clara, recuerda que otros siempre percibieron en él cualidades de liderazgo.

"Estaba sentado en el último banco, cuando alguien me dio una palmada en el hombro. Y, de repente, ya estaba en el primer banco", iniciando así un camino de 15 años hacia el diaconado, que incluyó cinco años de formación que se solaparon con tres años en el Instituto para el Liderazgo en el Ministerio de la Diócesis de San José. Dijo que el mensaje que no dejaba de escuchar de los sacerdotes era: "Tienes que comprender los dones que Dios te ha concedido".

El diácono Heredia contó que, cuando sus tres hijos con su esposa Luz eran pequeños, siempre tenía "una larga lista de excusas", empezando por "no voy a descuidar mis responsabilidades en el hogar". Pero "creo que la gente simplemente sabía que estaba comprometido. Estaba sinceramente comprometido".

Su párroco, el padre Steve Brown, ejerció una gran influencia en él, animándolo cada seis meses a "simplemente emprender los años de discernimiento y ver qué pasaba después".

Sus hijos siempre han participado activamente en la parroquia; de hecho, su hijo Marco --de 21 años y el segundo de sus hijos--, recién graduado de la Universidad de California en Davis, ingresará en el Seminario Mount Angel en St. Benedict, Oregón, para iniciar su camino hacia el sacerdocio.

El diácono Ángel Velásquez, de 43 años, natural de Venezuela e inmigrante desde 2014, se encuentra en la parroquia de San Francisco de Sales en Abingdon, Maryland, tras su ordenación el 9 de mayo. El propietario de Maryland Appliances and Mattresses tiene dos hijos con Jaisa, su esposa desde hace 12 años. Antes de dedicarse a los negocios, trabajó para Maersk Drilling como supervisor eléctrico en plataformas de perforación marítimas.

Desempeñaba ese trabajo, que implicaba turnos de siete días de labor seguidos de siete días de descanso, cuando se casó por primera vez. "Ese tipo de trabajo no es bueno para el matrimonio", observó. Para ello, "hay que estar presente todos los días".

Para él, lo mejor del diaconado "es acompañar a los feligreses en todas las etapas de la vida --nacimientos, bodas, Misas fúnebres-- para recordarles que 'la Iglesia siempre está presente'".

El diácono Velásquez sintió la llamada por primera vez en 2015, durante una conversación con otro diácono. "No puedo ni explicarlo. Mucha gente me pregunta: '¿Qué te hace pensar que este es el momento adecuado?'. Simplemente quise seguirlo, responder al llamad".

"Dios nos da la gracia para cumplir con todos estos ministerios", reflexionó. "El Señor nos da el poder para hacerlo si le ofrecemos su gracia".

Y a cualquiera que esté considerando el diaconado, le aconseja: "Dedica algo de tiempo a la oración".

"Dios nos da la gracia para cumplir con todos estos ministerios", reflexionó. "El Señor nos da la fuerza para hacerlo si ofrecemos su gracia".Y para quienes estén considerando el diaconado, aconseja: "Dediquen tiempo a la oración".

- - -Kurt Jensen escribe para OSV News desde Washington. Han colaborado en este artículo Mike Latona, del Catholic Courier de Rochester, y George P. Matsyek Jr., del Catholic Review de Baltimore.