Católicos en México siguen adelante con sus esfuerzos por la paz mientras la violencia azota el país

(OSV News) -- Los líderes católicos de México han instado a los dirigentes políticos del país a escuchar a las víctimas de la violencia, recabar opiniones de todos los sectores de la sociedad y trabajar juntos para pacificar el país, que se enfrenta a una gran inseguridad.

Gran parte del país se encuentra actualmente bajo el control de grupos criminales, y los ciudadanos están cada vez más expuestos a delitos como la extorsión.

"Hoy no venimos a pedir permiso para construir la paz. Venimos a implorar que cada sector de la sociedad, que cada mexicano, que el mismo Estado mexicano asumamos esta responsabilidad histórica, porque la paz no puede esperar", dijo el 12 de enero el obispo auxiliar Héctor Pérez Villarreal, de la Ciudad de México.

Hizo estos comentarios al anunciar la segunda edición del Diálogo Nacional por la Paz, una iniciativa de construcción de la paz patrocinada por la Conferencia del Episcopado Mexicano, la Provincia Jesuita de México y la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México.

"No buscamos polarizar, sino más bien articular. No queremos gritar, sino más bien escuchar. No queremos ver de manera simplista el problema, sino profundizar verdaderamente en los caminos de paz", añadió el obispo Pérez Villarreal, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano.

El Diálogo Nacional por la Paz surgió a raíz de la atrocidad cometida en 2022 contra dos jesuitas de edad avanzada, los padres Javier Campos y Joaquín Mora, asesinados por un conocido capo del crimen local mientras protegían a un hombre perseguido que se había refugiado en su parroquia, en una comunidad indígena de la Sierra Tarahumara, en el norte del estado de Chihuahua.

La primera iniciativa organizó foros de paz en todo el país, que culminaron en una reunión nacional a principios de 2024. Su primer diagnóstico de la situación de seguridad en México se presentó a los candidatos presidenciales de 2024, y la entonces candidata Claudia Sheinbaum, ahora presidenta, dijo a los organizadores y participantes del diálogo: "No comparto la evaluación pesimista del momento actual".

El foro ofreció un espacio para que las víctimas fueran escuchadas, mientras que los organizadores del diálogo han trabajado con expertos de la sociedad civil para presentar propuestas a los líderes políticos, han servido de enlace con funcionarios gubernamentales en algunos estados --incluidos muchos del partido gobernante MORENA-- y han iniciado programas para reparar el tejido social en comunidades afectadas por actividades delictivas.

"Como Diálogo Nacional por la Paz, lo que estamos haciendo es recuperar buenas prácticas. Lo que existe hoy es positivo y de buenos resultados para socializarlo. Pero si vemos que hay una gran necesidad y mientras existan territorios violentos, el Diálogo Nacional por la Paz estará presente para abrir esos espacios de diálogo que permita los actores poder ponerse de acuerdo y mejorar las condiciones para que exista la paz", dijo el padre jesuita Jorge Atilano, director del Diálogo Nacional por la Paz.

Sin embargo, según los organizadores del diálogo, la situación de seguridad es desalentadora.

"Lo que escuchamos es una preocupación por la inseguridad del país. Sobre todo lo que hemos señalado es el tema del crecimiento, de la extorsión que refleja mayor control (criminal) de los territorios y este aprovechamiento para acceder a recursos tanto públicos como privados", dijo el padre Atilano.

"Lo que encontramos" en el primer foro "fue devastador: Amplios territorios donde el Estado ya no gobierna. Donde la violencia se convirtió en la única ley y donde las instituciones retrocedieron ante el crimen organizado y frente a una sociedad aislada y desarticulada", dijo el hermano marista Luis Felipe González Ruiz, segundo vicepresidente de la Conferencia de Superiores Religiosos de México.

El segundo foro nacional organizado por el diálogo está programado del 30 de enero al 1 de febrero en la universidad jesuita ITESO, en Guadalajara.

Se celebra en un momento en que la presidenta Sheinbaum soporta la presión del presidente estadounidense Donald Trump para que frene la violencia de los cárteles de la droga y la producción de fentanilo.

Trump afirmó, después de que las fuerzas especiales estadounidenses capturaran al presidente venezolano Nicolás Maduro en una audaz incursión el 3 de enero, que "los cárteles controlan México. Es muy, muy triste ver lo que está pasando en su país". Añadió en la entrevista del 8 de enero con Sean Hannity: "Ahora vamos a empezar a actuar contra los cárteles".

Trump ha expresado su respeto por Sheinbaum, incluso mientras ha reflexionado sobre una intervención militar en México. Sheinbaum ha rechazado repetidamente las ofertas de Trump de ayuda militar estadounidense para combatir los cárteles de la droga.

La presidenta mexicana ha hecho concesiones discretas a las demandas de Trump al intensificar la represión contra los migrantes, abandonar la política de seguridad de su predecesor conocida como "abrazos, no balazos" --algo que pidieron los líderes católicos tras los asesinatos de los dos jesuitas-- y enviar a 55 líderes de cárteles de la droga a Estados Unidos para que se enfrenten allí a cargos federales.

Sheinbaum afirmó el 8 de enero que la tasa de homicidios en México había descendido un 40%, su nivel más bajo desde 2016, durante sus 15 meses en el cargo. Los críticos replicaron que el número de desaparecidos aumentó un 20% durante 2025 y que muchas víctimas siguen sin obtener justicia.

"Sigue habiendo un profundo desafío al orden estatal en México", declaró Falko Ernst, analista de seguridad en la Ciudad de México, a OSV News. "Cualquier ayuda, incluida la de la Iglesia Católica, es más que bienvenida para sumar fuerzas a lo que esperamos sean esfuerzos constantes para abordar la situación".

"Creemos que, sin verdad y justicia para las víctimas del país, no puede haber paz", afirmó Elena Azaola Garrido, académica del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social que colabora con el diálogo.

"La sociedad mexicana no está derrotada", concluyó el obispo Pérez Villarreal. "Está cansada, pero dispuesta a organizarse; dolida, pero con esperanza. ... Cada sector de la sociedad y el Estado mexicano (debe asumir) su responsabilidad histórica".- - -David Agren escribe para OSV News desde Buenos Aires.- -BREVE: CIUDAD DE MÉXICO (OSV News) -- Los líderes católicos de México renuevan su llamado a la paz, mientras la violencia y el control criminal siguen afectando gran parte del país. El 12 de enero, obispos y líderes religiosos anunciaron el segundo Diálogo Nacional por la Paz, instando a los líderes políticos a escuchar a las víctimas, consultar a todos los sectores de la sociedad y trabajar juntos para restaurar la seguridad. El obispo auxiliar Héctor Pérez Villarreal, de la Ciudad de México, dijo que la Iglesia no está pidiendo permiso para construir la paz, sino que está llamando a la nación a asumir una responsabilidad moral compartida. La iniciativa , respaldada por los obispos mexicanos, los jesuitas y los superiores religiosos, surgió a raíz del asesinato en 2022 de dos sacerdotes jesuitas en el norte de México. El diálogo ha acogido foros a nivel nacional, ha amplificado las voces de las víctimas y ha ofrecido propuestas políticas, pero los organizadores advierten que las condiciones siguen siendo graves, especialmente con el aumento de las extorsiones y las zonas en las que el Estado ya no gobierna. Del 30 de enero al 1 de febrero se celebrará un segundo foro nacional en Guadalajara. A pesar del agotamiento, los líderes de la Iglesia insisten en que la sociedad mexicana sigue teniendo esperanza y está dispuesta a actuar. "La sociedad mexicana no está derrotada", dijo el 12 de enero el obispo auxiliar Héctor Pérez Villarreal, de la Ciudad de México. "Está cansada, pero dispuesta a organizarse; dolida, pero con esperanza. ... Cada sector de la sociedad y el Estado mexicano (debe asumir) su responsabilidad histórica".